sábado, 17 de septiembre de 2016

LA MORENADA



Una disputa de poder por alcanzar un status en un círculo cerrado
Por: Guillermo Angel Torrez Mallea
Las tradiciones culturales en nuestro suelo boliviano, son parte de un delicado proceso en la que intervienen diversas manifestaciones, en este caso hablamos de la danza, que aportan a la configuración folclórica en un universo lleno de espiritualidad en marcados muchas veces a la devoción y comprometidos con el conglomerado de la gante que espera por ellos para compartir momentos de alegría, sensaciones que uno vive por el paso de los bailarines y bailarinas.
La presencia de esta danza en muchos casos se ha enraizado en el vínculo familiar que le precede, radicando en la popularidad y culturalidad de sus propios actores, no solo en la realización ceremonial de las festividades sino en el complejo sistema de organización social.
En medio de la crisis por que atraviesa la mayoría de nuestra sociedad, no es impedimento para el denominado fraterno, a enaltecerse con esta grandiosa danza lleno de poder y por alcanzar un status por el que su lucha será constante para poder permanecer en ella, aunque este privilegio sea perecedero y en muchos casos no conlleve a nada.     
Es una danza con simbolismo de la sátira y parodia en el periodo colonial “el origen de la Morenada se remonta al empleo de esclavos negros en el Potosí colonial, donde eran comprados por los mineros para reemplazar a los mitayos indígenas”. (www.educa.com.bo)
Como menciona el investigador (Tola); “Pocos factores logran, en un país con grandes diferencias, unir en un crisol llamado danza de la Morenada, a pobres y ricos, jóvenes y adultos para identificarse con esta danza”.
El bailar sea convertido en una semilla que se planta al interior de la familia que con el paso del tiempo echa raíces, como la familia en aumento, con un propósito singular de seguir la tradición y pertenecer desde la infancia a una fraternidad.
La ritualidad ceremonial de las danzas antes de cada festividad cumple con el vínculo andino integrando al hombre con la naturaleza, mediante la challa en ofrenda a la madre tierra, la Pachamama (la que da vida). En un  mundo reconocido como un todo, donde  los hombres y mujeres  somos parte de él, coexistiendo e integrándonos unos con otros, donde los indígenas del altiplano tienen ritos y ceremonias que muestran el gran respeto a la naturaleza.
Se sabe que el ingreso por persona demanda una suma muy alta y más aun cuando se pretende entrar al círculo de los mandamás, un circulo infranqueable que pertenece a los pequeños empresarios privados con riquezas que son muchas veces pasadas por herencia, donde los prestes y los que pasaran posteriormente ya están señalados, donde el futuro miembro se juega el todo por el todo, muchas veces perdiendo bienes materiales, desprotegiendo a sus seres queridos, guiados por una satisfacción personal, sin mirar atrás y luchando contra el que se ponga delante.
“El escenario es un juego de toma de territorios se inicia primero en la zona, después en el barrio, posteriormente en varias zonas y hoy en la ciudad entera”  (Goffman, 1967)
El prestigio de bailar esta danza a logrado su magnificencia, llegando a todos los sectores no solamente de nuestra querida Bolivia, atravesando fronteras y apoderándose de las ciudades y pueblos aledaños  a su paso, como es el caso de Guaqui, y la sola presencia de la morenada, marcando además en la historia la presentación de 2.700 bailarines en una presentación para el Record Guinnes.
El prestigioso investigador (Vacareza)dice: “la morenada es otro de los arquetipos de nuestro folklore urbano, han coincidido para acreditarlo los ignorados instrumentos que hacen creaciones maravillosas en la sinfonía de sus bandas y en las que no se pierde resonancia grave de los contrabajos; así mismo, los artistas en la artesanía del bordado que son los que modelan los trajes fantásticos, los que esculpen las mascaras a las que los dan un acento de ironía como si estuviera presente el espíritu de los amos tiránicos ante cuya transitoriedad sonríe sardónicamente la permanencia y eternidad de un pueblo que con su supervivencia los ha vencido”.
Es innegable la lucha al interior de una fraternidad por ingresar a un circulo superior, donde los mas ostentosos brillan por la acumulación llamémosle de poder y derroche, que resulta ser como el monopolio de la cerveza formando murallas, vallas impenetrables que con el transcurso de los años se han convertido más consistentes e infranqueables. 

Bibliografía

Goffman. (1967).
Emmo V. Tola. Recuperado el 15 de septiembre de 2016
Vacareza, J. M. (s.f.). Josermo Murillo Vacareza .
www.educa.com.bo. septiembre de 2016

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