Por: Guillermo Angel Torrez Mallea
Las tradiciones culturales en nuestro
suelo boliviano, son parte de un delicado proceso en la que intervienen diversas
manifestaciones, en este caso hablamos de la danza, que aportan a la
configuración folclórica en un universo lleno de espiritualidad en marcados
muchas veces a la devoción y comprometidos con el conglomerado de la gante que
espera por ellos para compartir momentos de alegría, sensaciones que uno vive
por el paso de los bailarines y bailarinas.
La presencia de esta danza en muchos
casos se ha enraizado en el vínculo familiar que le precede, radicando en la
popularidad y culturalidad de sus propios actores, no solo en la realización
ceremonial de las festividades sino en el complejo sistema de organización
social.
En medio de la crisis por que atraviesa
la mayoría de nuestra sociedad, no es impedimento para el denominado fraterno,
a enaltecerse con esta grandiosa danza lleno de poder y por alcanzar un status por el que su lucha será constante para poder permanecer en ella, aunque este
privilegio sea perecedero y en muchos casos no conlleve a nada.
Es una danza con simbolismo de la sátira
y parodia en el periodo colonial “el origen de la Morenada se remonta al empleo
de esclavos negros en el Potosí colonial, donde eran comprados por los mineros
para reemplazar a los mitayos indígenas”. (www.educa.com.bo)
Como menciona el
investigador (Tola);
“Pocos factores logran, en un país con grandes diferencias, unir en un crisol
llamado danza de la Morenada, a pobres y ricos, jóvenes y adultos para
identificarse con esta danza”.
El
bailar sea convertido en una semilla que se planta al interior de la familia
que con el paso del tiempo echa raíces, como la familia en aumento, con un propósito
singular de seguir la tradición y pertenecer desde la infancia a una
fraternidad.
La ritualidad ceremonial de
las danzas antes de cada festividad cumple con el vínculo andino integrando al
hombre con la naturaleza, mediante la challa en ofrenda a la madre tierra, la
Pachamama (la que da vida). En un mundo reconocido
como un todo, donde los hombres y
mujeres somos parte de él, coexistiendo e
integrándonos unos con otros, donde los indígenas del altiplano tienen ritos y
ceremonias que muestran el gran respeto a la naturaleza.
Se sabe que el ingreso por persona demanda una suma
muy alta y más aun cuando se pretende entrar al círculo de los mandamás, un
circulo infranqueable que pertenece a los pequeños empresarios privados con
riquezas que son muchas veces pasadas por herencia, donde los prestes y los que
pasaran posteriormente ya están señalados, donde el futuro miembro se juega el
todo por el todo, muchas veces perdiendo bienes materiales, desprotegiendo a
sus seres queridos, guiados por una satisfacción personal, sin mirar atrás y
luchando contra el que se ponga delante.
“El escenario es un juego de toma de
territorios se inicia primero en la zona, después en el barrio, posteriormente
en varias zonas y hoy en la ciudad entera”
(Goffman, 1967)
El prestigio de bailar esta danza a logrado su magnificencia,
llegando a todos los sectores no solamente de nuestra querida Bolivia,
atravesando fronteras y apoderándose de las ciudades y pueblos aledaños a su paso, como es el caso de Guaqui, y la
sola presencia de la morenada, marcando además en la historia la presentación
de 2.700 bailarines en una presentación para el Record Guinnes.
El prestigioso investigador (Vacareza)dice: “la morenada es
otro de los arquetipos de nuestro folklore urbano, han coincidido para
acreditarlo los ignorados instrumentos que hacen creaciones maravillosas en la
sinfonía de sus bandas y en las que no se pierde resonancia grave de los
contrabajos; así mismo, los artistas en la artesanía del bordado que son los
que modelan los trajes fantásticos, los que esculpen las mascaras a las que los
dan un acento de ironía como si estuviera presente el espíritu de los amos
tiránicos ante cuya transitoriedad sonríe sardónicamente la permanencia y
eternidad de un pueblo que con su supervivencia los ha vencido”.
Es innegable la lucha al interior de una
fraternidad por ingresar a un circulo superior, donde los mas ostentosos
brillan por la acumulación llamémosle de poder y derroche, que resulta ser como
el monopolio de la cerveza formando murallas, vallas impenetrables que con el
transcurso de los años se han convertido más consistentes e infranqueables.
Bibliografía
Goffman. (1967).
Emmo V. Tola. Recuperado el 15 de septiembre de 2016
Vacareza, J. M. (s.f.). Josermo
Murillo Vacareza .
www.educa.com.bo.
septiembre de 2016

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