Por:
Guillermo Angel Torrez Mallea
Esta
película es una muestra de la historia
del siglo XVIII, cuando España y Portugal se disputan tierras, y tiene que
mediar la Iglesia, con un poder de decisión por entonces, donde los jesuitas
tienen una misión denominada San Carlos, en tierras de los guaraníes, ahora
perteneciente a Brasil, que por mandato de su santidad deberían abandonar el
lugar. Pero el padre Gabriel, que está al frente de la misión, se resiste a
dejar esas tierras que tiene encomendadas, al igual que los habitantes del
pueblo, que con la ayuda de otros padres, entre los que destacan Fielding y Rodrigo
Mendoza, un antiguo traficante de esclavos y mercenario que está tratando de
redimirse de su pasado.
La
historia nos muestra como la misión de San Carlos fue desmantelada, arrasada,
atacada, y destruida totalmente, dando un magnífico ejemplo de lo que se podría
llamar inculturación, por no permitir la transmisión a los indígenas la fe cristiana,
con un padre que se sirve de la música, y gracias a su oboe logra comunicarse
con ellos.
Como
no todo en la vida es funcional, nos encontramos con un padre Gabriel,
partidario de la no violencia y del poder de la oración, y Rodrigo, que debido
a su pasado es aquel que no renuncia y decide combatir la injusticia. Estos países europeos por entonces tienen una
cosmovisión esclavista que tratan de expandirla, con la ayuda y autorización de
la iglesia, destruyendo el poblado y dando
muerte a todos los pobladores. La cultura europea, por entonces tienen una
misión, que es someter por sobre todas las cosas a poblaciones indígenas bajo
su yugo servil, mezquino con beneficios de unos cuantos, y que cuenta con la
venia de la iglesia, poder influyente en la toma de decisiones en ese periodo
histórico.
Existen
momentos para no olvidar, la fuerza de la conciencia: Hasta donde es capaz de
llevar a una persona, sumergiéndote a una profunda depresión un ejemplo y
demasiado conmovedor es cuando se muestra a Rodrigo Mendoza cargando con su culpa por las
cataratas del Iguazú. Es también
maravilloso el poder de la música que se interpreta con los violines y el
fascinante oboe para llegar a Dios,
otra escena por demás
conmovedora es ver a Rodrigo, llorando
entre medio de los indios, consolado por el padre Gabriel.
Una frase dicha por el enviado del Papa, es
tan cierto cuando se tiene el poder, un poder utilizado en su mayoría de una
manera inescrupulosa, cayendo en la soberbia, que en resumen, es el que puede cambiar a gusto y paciencia
todas lo que se le antoje, esta frase refleja el poderío de ese entonces:
"El mundo no es así, nosotros lo hacemos así, yo lo he hecho así". www.culturahistorica.es/mision.html
Esta película muestra, casi de manera inesperada,
temas reales del presente, cuando el Estado y la iglesia luchan por el poder y
el control de la sociedad, los intereses comerciales, la explotación del hombre
contra los ideales, las creencias más arraigadas, el compromiso social, una
ambientación maravillosa, paisajes magníficos, una historia muy original y
actores célebres en su etapa actoral temprana.
Algunos
críticos manifiestan que "el film sería una buena terapia a personas con
problemas de autoestima y que han perdido el sentido y las ganas por la vida". Mientras
se nos narra una historia tan cruda como vergonzosamente real, en pleno siglo XXI aun contamos con esos mismos administradores de poder que
gozan de privilegios serviles como también mezquinos que solo velan por el
interés personal y no así por un bien común, vivimos en un mundo que pide
transformaciones aplicables a la realidad de nuestras vidas, esperanzados en
convertirla en una sociedad integral y para ello se debe trabajar con una
visión y misión diferente.
Bibliografía:
www.culturahistorica.es/mision.html
www.filmaffinity.com/es/reviews
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